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calle ricardo flores magón, entre zarco y lerdo. colonia guerrero.

la colonia guerrero me trae dos malos recuerdos que, de alguna manera, representan dos categorías de mis recuerdos: la categoría `a' y la categoría `b'. el chiste del principio es que se siente raro poder hablar de categorías sin tener que hablar de flechas :-P

en la categoría `a' están los recuerdos que corresponden a un modelo que se repite tanto que a veces parecería monotonía cotidiana: me despierto de malas y salgo a caminar. no camino con ningún afán situacionista porque generalmente no he sabido qué es eso. al contrario, lo hago porque estoy perdido en la multitud y no me queda de otra.

no me gusta cómo soy en esta categoría. generalmente aparezco caminando sin rumbo en alguna colonia equis, abrumado por una confusión interna algo grande y con las defensas bajas. tiendo a cobrar conciencia de las cosas a mi alrededor sólo si llega a suceder algo que definitivamente no pueda ser ignorado.

el punto es que en una de estas ocasiones `a' llegué a la colonia guerrero. fue extraño. de repente y sin saber bien cómo, me hallé a unas cuadras del salón los ángeles. recuerdo que la colonia estaba de fiesta. era la feria de nuestra señora de los ángeles y había gente en la calle, juegos mecánicos y puestos de comida.

creo que esa vez fue la llovizna fría la que me sacó de la mentada confusión interna algo grande. me di cuenta que había caído a mitad de una celebración y huí hacia avenida insurgentes, donde esperé el microbús de regreso a lindavista.

en la categoría `b' están los recuerdos felices que me entristece recordar cuando, en la monotonía cotidiana, vivo lo que luego recuerdo en la categoría `a'.

para el caso de la colonia guerrero, no quiero entrar en detalles. las personas que eran mi familia en esa época recordarán que fuimos a lo de dj spooky en el salón los ángeles. su set fue más hip hopero que otras veces y a la salida el carro de mi hermana no quería prender. finalmente, sin mucho trabajo, prendió y nos fuimos.

en fin, no sé si tenga sentido quejarse de la monotonía cotidiana y de que nunca pasa nada y de que las cosas no cambian, cuando es un hecho que ahora estamos más puteados que antes. en todo caso habría que preguntarnos si en algún momento estuvo en nuestras manos evitarlo. igual y sí. igual y no. de cualquier forma, no importa.